Preguntas Frecuentes

Hace poco, mientras estaba haciendo fila en el aeropuerto, un joven que vio mi cuello romano me preguntó: “¿Los católicos no hacen algo que les ayuda a deshacerse de todo el exceso de equipaje que llevan consigo y pueden comenzar de nuevo?” Le respondí como todos deberíamos hacerlo: “Claro que sí. ¡Es una de las mejores cosas de ser católico! Es el sacramento de la Confesión, el gran don de la reconciliación.”
–Cardenal Donald Wuerl, Arzobispo de Washington

Aprenda más acerca de La misericordia y la amorosa presencia de Dios con el Cardenal Donald Wuerl

¿Tiene interrogantes sobre el sacramento de la Reconciliación? Aquí compartimos algunas preguntas y respuestas comunes sobre la Confesión. Esperamos que halle las respuestas que está buscando, en caso contrario, no dude en ponerse en contacto con nosotros escribiendo a [email protected].

¿Por qué debo confesarme?
Cada vez que pecamos, nos herimos a nosotros mismos, a los demás y a Dios. El sacramento de la Reconciliación (también llamado Penitencia o Confesión) nos fue dado por Cristo para ayudarnos a reconciliarnos con Él y con su Iglesia cuando hemos cometido una falta. El sacramento nos permite reconocer nuestros pecados, expresar nuestro pesar de un modo significativo, recibir el perdón de Cristo y de su Iglesia, reparar la falta cometida y proponernos actuar mejor en el futuro.

Durante su vida pública, Jesús perdonó los pecados y reintegró a los pecadores en la comunidad. Este es el objetivo del sacramento de la Confesión: perdonar los pecados y proporcionar la reconciliación con la Iglesia.

El rito del sacramento de la Reconciliación consta de cuatro partes: contrición, confesión, penitencia y absolución.

Contrición: un sincero pesar por haber ofendido a Dios y el acto más importante de la persona que se confiesa. No puede haber perdón del pecado si no nos pesa haber ofendido a Dios y al prójimo y si no nos proponemos no repetir nuestra falta.

Confesión: El nombrar nuestros pecados -en voz alta- al sacerdote, que representa a Cristo y la Iglesia.

Penitencia: Las oraciones -o, a veces, las buenas obras– que el sacerdote impone, para nuestra sanación y la sanación de aquellos a quienes hemos herido con nuestros pecados.

Absolución: Las palabras que dice el sacerdote y por las cuales “Dios, Padre misericordioso” nos reconcilia consigo mismo por medio de su muerte y resurrección.

¿Por qué debo confesar mis pecados a un sacerdote?
Como señala el Catecismo de la Iglesia Católica, nuestra fe en el perdón de los pecados está vinculada a la fe en el Espíritu Santo y su presencia en la Iglesia: “Al dar el Espíritu Santo a su Apóstoles, Cristo resucitado les confirió su propio poder divino de perdonar los pecados: ‘Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos’” (976; Cf. Jn 20, 22-23).

Entonces, llevamos nuestras faltas a la Iglesia porque Jesús impartió a sus apóstoles—sus sucesores—y a través de ellos a todos los sacerdotes ordenados, su propio poder de perdonar los pecados, de restaurar y reconciliar a los pecadores con Dios y con la Iglesia. Este poder de perdonar los pecados usualmente es referido como el “poder de las llaves”, el poder confiado a la Iglesia cuando Jesús le dijo a San Pedro: “Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo” (Mt 16, 19). Este poder es manifestado y es operativo en el sacramento de la Penitencia. (Tomado de la Guía del Sacramento de la Penitencia: descubra nuevamente el amor de Dios, Obispos de Pennsylvania, 2002)

¿Repetirá el sacerdote lo que he dicho en mi confesión?
Un sacerdote nunca puede revelar lo que se le ha dicho en una confesión. Esta obligación de confidencialidad y absoluto secreto es muy seria. De hecho, un sacerdote que quebranta el sello de la confesión es castigado automáticamente con la excomunión.

¿Qué pasa si no estoy cómodo confesándome cara a cara?
Puede recibir el sacramento cara a cara o a través una ventana que tiene una rejilla o cortina entre usted y el sacerdote. La mayoría de los confesionarios, o cuartos de reconciliación, tienen una cortina o división, detrás de la cual puede arrodillarse durante la confesión.

¿No recordará el sacerdote lo que dije? Me da vergüenza/no quiero que él piense mal de mí.
El propósito del sacerdote no es mantener una lista con los pecados de la gente sino ser un instrumento de Cristo, aceptando el arrepentimiento de las personas, otorgándoles el perdón y ayudándoles a seguir adelante.

Un sacerdote escucha una gran cantidad de confesiones. Él no juzga a la persona, sino la naturaleza de la falta, y ofrece consejo y aliento para vencer el pecado y crecer espiritualmente. También él se confiesa—por lo tanto sabe lo que se siente al enfrentar los propios pecados y pedir perdón.

¿Por qué a veces el sacerdote pide información adicional?
El sacerdote puede pedir información adicional simplemente para aclarar lo que ha sucedido, entender si la acción confesada es un hecho aislado o parte de un patrón reiterado y evaluar si la persona comprende la situación.

¿Con qué frecuencia debo confesarme?
El Código del Derecho Canónico prescribe que los católicos reciban el sacramento por lo menos una vez al año (con más frecuencia si han cometido pecados mortales o graves). Dicho esto, los feligreses son alentados a beneficiarse del sacramento al menos mensualmente. Esta práctica nos ayuda a tomar conciencia de nuestro progreso espiritual y nos otorga la gracia para superar nuestros pecados.

¿Puedo recibir la Comunión sin acudir a la Confesión?
Al recibir la Eucaristía usted afirma que está en estado de gracia, reconciliado con Dios y la Iglesia. Dado que es el sacramento de la Confesión el que otorga esa reconciliación, si usted está en estado de pecado mortal debe abstenerse de recibir la Eucaristía hasta que vaya a Confesión. Un pecado mortal consiste en una acción grave por la cual una persona se aparta de la ley y de la caridad de Dios—una persona que entiende plenamente que la acción está mal pero elige libremente cometerla.

Si usted ha cometido pecados veniales, es posible que reciba la Eucaristía en la Misa. Los pecados veniales son faltas menos graves que los pecados mortales, o faltas que se realizan sin pleno conocimiento o consentimiento, pero que hieren nuestra relación con Dios. No obstante, los penitentes son alentados a confesar los pecados veniales con regularidad, ya que su repetición a menudo conduce a pecados más graves.

¿Cómo es: Confesión, Penitencia o Reconciliación?
Cualquiera de ellas está bien. El mismo rito usa las palabras Penitencia y Reconciliación. El Catecismo de la Iglesia Católica señala que el sacramento es conocido con varios nombres:

“… sacramento de la conversión, porque realiza sacramentalmente la llamada de Jesús a la conversión, la vuelta al Padre del que el hombre se había alejado por el pecado.

“… sacramento de la penitencia, porque consagra un proceso personal y eclesial de conversión, de arrepentimiento y de reparación por parte del cristiano pecador.

“… sacramento de la confesión, porque la declaración o manifestación, la confesión de los pecados ante un sacerdote, es un elemento esencial de este sacramento. En un sentido profundo, este sacramento también es una ‘confesión’, reconocimiento y alabanza de la santidad de Dios y de su misericordia para con el hombre pecador.

“… sacramento del perdón, porque por la absolución sacramental del sacerdote, Dios concede al penitente ‘el perdón y la paz.’

“… sacramento de la reconciliación, porque otorga al pecador el amor de Dios que reconcilia: ‘Dejaos reconciliar con Dios’ (2 Co 5, 20). El que vive del amor misericordioso de Dios, está pronto a responder a la llamada del Señor: ‘Ve primero a reconciliarte con tu hermano.’” (Catecismo 1423-1424).

Estoy divorciado ¿puedo recibir el sacramento?
Si se ha divorciado civilmente y no se ha vuelto casar, o si se casó válidamente después de recibir una declaración de anulación de su anterior matrimonio, usted puede participar en el sacramento. Si se ha vuelto a casar fuera de la Iglesia, o si tiene interrogantes sobre su situación, le sugerimos conversar con el sacerdote de su parroquia. Otro excelente recurso es un folleto publicado por Nuestro Visitante Dominical, llamado “Lo que la Iglesia enseña: anulaciones”, disponible en los estantes de literatura de muchas iglesias.

¿Qué pasa con el resto del año? ¿Cómo encuentro horarios de confesión?
La Luz Está Encendida Para Ti es una iniciativa para la Cuaresma en particular, pero las parroquias ofrecen Confesión regularmente durante todo el año y le alentamos a confesarse cada mes.